Aveiro, ¿la Venecia portuguesa?

Centro histórico de Aveiro

Centro histórico de Aveiro

Bandadas de pájaros mañaneros, de tipología variada: las aves y los humanos que se van replegando tras la noche movida. Aveiro también tiene vida nocturna que se prolonga hasta fundirse con los olores del café recién hecho y los pasteles de nata. Sí, estamos en Portugal aunque por alguna pequeña razón, a priori, no lo parezca.


Atardeceres increíbles en Costa Nova

Atardeceres increíbles en Costa Nova

Llegamos a Aveiro a media tarde, cuando todavía la luz del sol calienta y con temperatura algo elevada, tónica constante durante nuestra visita a Portugal. Ver atardecer en Costa Nova, con el Atlántico rugiendo de fondo y las casas de colores, típicas de la zona, bien valen una Sagres helada y unas cuantas carreras por la playa; inmensa, de arena fina, perfecta para desconectar por minutos o por horas. Un lugar perfecto para disfrutar del mar y dónde poder  degustar un buen pescado, en cualquiera de los restaurantes que salpican  el paseo marítimo, entre palmeras y un buen “vinho verde” (me sigue gustando y mucho, el Casal García).

√ Sugerencia: En el pequeño supermercado que encontrarás en la zona del paseo marítimo, puedes hacerte con sal gorda  que proviene de las salinas de la ciudad. Excelente para carnes y pescados a la brasa.

Correr por la playa agota más de lo que parece.

Correr por la playa agota más de lo que parece.

Visto el espectáculo, quedaba acercarnos al centro de la ciudad (a 8 km) y al menos, hacer acto de presencia en la casona dónde íbamos a dormir, ubicada en pleno centro histórico de la ciudad lusa de los canales: OC Salon Hostel y Suite. Perfecto, limpísimo. Habitación muy amplia y trato familiar, como en casa. Despertarte y poder desayunar en la terraza, al son de un buen fado, a su volumen justo para no enturbiar el ambiente y que sirve de acompañamiento a los panes y dulces caseros que prepara la dueña. Sí, es un buen inicio de jornada; perfecto  para patear esta pequeña ciudad portuguesa.

Entre canales y embarcaciones transcurre un pequeño paseo muy agradable al atardecer

Entre canales y embarcaciones transcurre un pequeño paseo muy agradable al atardecer

Postales de Aveiro

Postales de Aveiro

No es precisamente el espectáculo de los canales y los “moliceiros” lo que más me gusta de Aveiro, si bien debo reconocer que le da un toque diferente, vintage que dirían otros. Pero en el fondo, no deja de ser un pequeño casco histórico, con su entramado de calles, sus iglesias y museos, sus tiendas más o menos diferentes y por supuesto, sus pastelerías, ofreciendo a diestro y siniestro, la especialidad más conocida y exportada de la ciudad: los “ovos moles”.

OVOS MOLES, dulces de convento

Considerado el primer dulce conventual portugués,  actualmente es uno de los productos más exportados, a pesar de su dificultad derivada de su corta caducidad: no más de 15 días. Podemos asimilarlo a las yemas de Santa Teresa, típicos dulces de la capital abulense. Otra delicia, por cierto. Con cinco siglos de vida, su origen proviene de las manos expertas de las monjas del extinto Convento de Jesús, actualmente el Museo de Santa Joana.  Por aquel entonces, las monjas recibían una cantidad de huevos semanales importante y se les ocurrió producir una yemas de huevo azucaradas que decían, curaban a los enfermos, o al menos, les mejoraban sus dolencias. Así comenzó la producción de este dulce tan típico de Aveiro y que emplea a cientos de personas en la ciudad. Así que sí, no te vayas sin probar las yemas de huevo azucaradas cubiertas con obleas o seguro que te arrepentirás.

√ Sugerencia: Pruébalos en la Pastelaria Mª da Apresentaçao de Cruz Mercedeiros, en Jorge Lencastre, 37. Desde el s. XIX fabrican con mimo este dulce, con la receta original. Para poder entrar, tendrás que llamar a la puerta.


A PORTUGUESA

Tras explorar la ciudad, de manera pausada, cosa que te llevará poco más de 2 horas y a pesar de la ingestión de azúcar, iba llegando la hora de sentarse a comer. Entre las diferentes opciones que te ofrece la ciudad, nos decantamos por tomar asiento en A Portuguesa, un local nuevo,  gente joven con ganas de comerse el mundo y  de hacer disfrutar a quién se siente a la mesa. Como siempre, cuando la gente del pueblo llena el restaurante, no suele ser porque se coma mal y creo que éramos los únicos foráneos que ocupabamos la solitaria mesa libre del momento, terraza incluida que parecía llevaba nuestro nombre.

Sin más aspavientos y decantándonos por la carne, decidimos probar dos especialidades de la casa:

  • “rojoēs”, carne de cerdo con castañas, receta y carne proveniente de la zona del minho.
  • la costilla “bacon” del cochinillo, receta y carne proveniente de la zona de Beira. Las patatas finas y especiadas, complemento perfecto de este plato.
  • Para un final aún más dulce: sinfonía de “ovos moles” y mousse de chocolate. Todo exquisito.
Petisços del chef, con unas migas de bacalhau inmensas

Petisços del chef, con unas migas de bacalhau inmensas

Rojoēs y su guarnición. El punto de las castañas, increíblemente logrado

Rojoēs y su guarnición. El punto de las castañas, increíblemente logrado

Costillas de cochinillo y patatas especiadas

Costillas de cochinillo y patatas especiadas

Crema de ovos moles

Crema de ovos moles


No es que no  haya querido recrearme en la definición de Aveiro que he leído y releído cientos de veces, sino que sinceramente y más aún, si conoces Venecia, no creo que el sobrenombre sea correcto. Aveiro merece una visita, sí pero no por este motivo. Tiene otras cualidades que lo hacen apetecible. Y mucho.

Atardecer en Costa Nova, Aveiro

Happy Blogging! Happy Travels!

 

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