El interior del Algarve, ese gran desconocido…

Serra do Caldeirão

Serra do Caldeirão

Entre alcornoques, senderos y rocas que ofrecen vistas maravillosas, nos adentramos en la zona más desconocida del Algarve:  su interior. Una pequeña ruta de pueblos blancos, inmaculados y con pequeños tesoros naturales que te sorprenden a cada paso. Y entre ruta y ruta, deliciosos dulces que reviven cuerpo y mente. Desde el Algarve con amor…


Si hace unas semana os hablaba de Aveiro y sus “ovos moles”, hoy nos adentramos en un paisaje que poco podíamos imaginar cuando iniciamos este roadtrip por el Algarve: su interior, verde, frondoso, lleno de ríos y pequeñas cascadas que alivian las altas temperaturas de los habitantes y turistas que cada vez más, llenan sus terrazas y restaurantes.

Atravesamos el Alentejo y camino de la costa, decidimos visitar la Serra do Caldeirão y para ello, nos desviamos hacia Alte, tomando ya consciencia de la llamada Via Algarviana: una vía verde de más de 300 kilómetros que cruza el Algarve de este a oeste, fuera de la zona de costa, lo que te permite hacer excursiones de un día o de varios, dependiendo de cual sea tu fin.

Paisajes del interior del Algarve. La Serra do Caldeirão desde Alte.

Paisajes del interior del Algarve. La Serra do Caldeirão desde Alte.

⇒ La Serra do Caldeirão, es un lugar muy auténtico y muy poco urbanizado, con pequeños pueblos salpicados entre la vasta extensión de alcornocales y pinos, disfrutando de un paisaje único, perfecto para el avistamiento de aves, una de las grandes atracciones de la zona.

RECURSOS NATURALES Y POBLACIONES IMPERDIBLES

Dentro de la zona protegida de la Serra do Caldeirao, entre suaves colinas, puedes encontrar pequeños y bonitos pueblos, que te ofrecen una visión diferente del Algarve, alejada del tópico de sol y playa. En un día, puedes recorrer al menos, los pueblos más pintorescos; nosotros así lo hicimos y el tiempo nos cundió lo suficiente como para disfrutar de un día lleno de aventuras. Allá vamos…

ALTE, la principal población de la montaña y Serra, es uno de los núcleos poblados más grandes, con sus típicas casas encaladas y balcones llenos de flores que te recuerdan a los pueblos andaluces. Rodeada de cuatro cerros que preservan su clima, el arroyo que lo cruza, te lleva desde Fonte Grande a Queda do Vigario, una pequeña cascada a las afueras del pueblo que sirve de zona de recreo y de baño para locales y turistas. Desde el parking habilitado, en unos diez minutos andando, llegas a este vergel algarviano; si hace calor, que será lo más probable, no dejes de darte un baño y disfrutar de la zona.

Tanto en Alte como en la pequeña aldea de Torre, las tiendas y talleres de artesanía son una auténtica maravilla: mujeres que han hecho de su habilidad un oficio, como es el caso de la Fábrica de Briquedos de Torre, dónde de fabrican juguetes de madera. Lo cierto es que parece que no ha pasado el tiempo y es lugar idílico para descansar y desconectar del mundanal ruido.

Calles coloridas y empedradas de Alte

Calles coloridas y empedradas de Alte

Fontes de Alte. El río cruza todo el pueblo de norte a sur.

Fontes de Alte. El río cruza todo el pueblo de norte a sur.

Molinos, diques y presas conforman la Fonte Grande de Alte

Molinos, diques y presas conforman la Fonte Grande de Alte

Sugerencia: No puedes marcharte de Alte, sin hacer una pequeña parada en Agua Mel. Tras las horas de coche y la pequeña caminata, nada es más agradable que sentarte en una cafetería con vistas increíbles, dónde además de un excelente café, tienen unas pastas y tartas que querrías probar todas. Nuestra parada se acompañó de un exquisito pastel de almendras, una de sus especialidades.


ROCHA DA PENA

Siguiendo la N124, entre Alte y Salir, encuentras el desvío para poder hacer una de las visitas más interesantes de la zona: Rocha da Pena. Desde esta roca caliza de 480 m de altitud, tienes una de las mejores vistas de todo el Algarve, alcanzando casi hasta la costa. Dejando el coche en las zonas habilitadas, es una ruta que se puede hacer perfectamente por cualquier visitante. La ruta bien señalizada, parte de Penina o de Rocha; son 4,7 km dónde podrás disfrutar de flora y fauna autóctona y algún que otro bar, que te ofrece avituallamiento consistente tras el esfuerzo. También hay zona de picnic.

Serra do Caldeirão

Serra do Caldeirão

Queda do Vigario, a las afueras de Alte, dirección Salir y Querença

Queda do Vigario, a las afueras de Alte, dirección Salir y Querença

SALIR y QUERENÇA

Dos pequeños núcleos urbanos, característicos por sus callejas y casas encaladas, siempre alrededor de la plaza del pueblo y la iglesia, marca de la casa o al menos de los pueblos de esta zona del Algarve.

Salir, ofrece las ruinas del Castillo Morisco (s. XII) pero sobre todo la Iglesia de San Sebastián y el mirador que la rodea, que te ofrece una vista espectacular de toda la Serra do Caldeirao.

Querença, quizás sea más interesante si bien la reconstrucción a la que ha sido sometido, le resta algo de autenticidad. Pero la Iglesia de Ntra Sra de la Asunción y el crucero sito en la plaza, son dos de las cosas más llamativas. Si eres más de paisajes y zona naturales, la llamada Fonte Benévola, entre Querença y Tor, paisaje protegido sobre todo por las aves que la habitan: garzas, martines pescadores y abejarucos.

Sugerencias: si viajas a esta zona en Pascua, la Fiesta de los Folares de Querença es un imprescindible. En el caso de Salir, la fiesta más popular, es la Fiesta de la Espiga, que marca el inicio de la época de la cosecha y se celebra en el mes de mayo.


Loulé, la puerta de conexión entre el interior y la costa algarviana

Loulé, la puerta de conexión entre el interior y la costa algarviana

LOULÉ, estrategicamente situada entre las montañas y la costa, es la población de referencia que une el interior y la franja litoral, sita a menos de 20 minutos de Albufeira. Después de disfrutar de un pequeño aperitivo, una Imperial bien fría,  mi intención era visitar la Igreja de São Lourenco de Matos, una obra maestra del barroco, cuyo interior está cubierto de los típicos azulejos blancos y azules portugueses, que cuentan a su vez, la vida y muerte de este santo. Por fortuna, el terremoto de 1755, no dañó esta iglesia, así que se conserva tal cual, lo cual es muy de agradecer.

Dentro del casco histórico, destacaría el edificio del Mercado Municipal, dónde en sus alrededores, los sábados hay un mercado semanal dónde los productores y artesanos de la zona, venden sus productos. Las murallas del Castillo, evocan la fortaleza árabe del s. XIII y te llevan, entre callejas, al Jardín de los Amuados, jardín al que acuden los enamorados a disfrutar del espacio y las vistas.

Mercado de abastos de Loule, un edificio precioso en pleno centro de la ciudad

Mercado de abastos de Loule, un edificio precioso en pleno centro de la ciudad

Exteriores del mercado municipal rindiendo homenaje a los artesanos de la zona.

Exteriores del mercado municipal rindiendo homenaje a los artesanos de la zona.

Casas con historia y con color

Casas con historia y con color

Restos del Castillo y Murallas de Loule

Restos del Castillo y Murallas de Loule

Jardim dos Amuados, asentado sobre el antiguo cementerio junto a la Iglesia Matriz del municipio

Jardim dos Amuados, asentado sobre el antiguo cementerio junto a la Iglesia Matriz del municipio

Pues tras este día intenso, de comer ese “frango”asado que preparan los portugueses a la brasa como nadie y de unas cuantas Imperiales bien frías, pusimos rumbo a la costa, agotados pero contentos y pensando en todo aquello que aún nos quedaba por ver y disfrutar. ¿Quién había dicho que el Algarve era sólo arena, playa y sol?

Fonte das Bicas Velhas, Loulé

Fonte das Bicas Velhas, Loulé

Happy Blogging! Happy Travels!

 

 

 

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