Dónde comer bien en Albufeira

Playa O Penedo desde el mirador. Albufeira

Playa O Penedo desde el mirador. Albufeira

Entre pancakes, burgers, perritos calientes y litros de cerveza por doquier, cosa que ya esperábamos encontrar en Albufeira, una pequeña colonia del imperio británico, uno se pregunta dónde ha ido a parar la deliciosa y contundente cocina portuguesa. Como si de pequeños reductos se trataran, quedan algunos supervivientes  que proclaman sus amor por la tierra y su cocina. Menos mal.


Bueno, pues tras lo dicho y dar una vueltas por el centro de Albufeira, contemplando sus playas y miradores, uno se pregunta dónde queda la esencia del lugar; poco a poco, uno descubre que todavía hay románticos que quieren conservarla y sobre todo, mostrarla al visitante, visto que a la mayoría de los turistas, les importa más bien poco o nada, depende de la edad de cada uno. Así que con este fin y tras haber degustado el bacalao en Valença do Minho como si fuera a desaparecer la especie y del cual, ya os había hablado en otras ocasión (Restaurante Fortaleza), no nos resistimos a encontrar un lugar entre los neones de la ciudad, dónde sentarnos tranquilos a comer una buena carne o un buen pescado.

O Manjar no necesita luces de neón

O Manjar no necesita luces de neón

Casi por casualidad, nos encontramos con O Manjar, restaurante de cocina tradicional portuguesa, enclavado entre pubs de corte inglés y sin grandes letreros ni luces que avisen de su presencia. Lo importante es el olor de los platos que salen de su cocina y sólo eso, ya te hace girar la vista hacia el interior del local.

El restaurante es pequeño, no más de 10 mesas que maneja con soltura un camarero de los de antes: ni hacen ruido ni se nota su presencia, pero no se le escapa ni una. Tras la pequeña barra, el dueño, controlando al personal y todo lo que sale de la cocina, la cual es abierta y por tanto, puedes ver lo que allí se cuece en todo momento. No se admiten reservas así que si quieres comer o cenar, tendrás que ir pronto o bien esperar a que alguna de las mesas se libere. No siempre es fácil.

Cómo os he dicho, el camarero es un hacha, en toda la extensión de la palabra porque corta como nadie, el bacalao que allí se reparte, metafóricamente hablando. Te contará el tiempo que lleva allí, cómo se trabaja, quién compra la materia prima, el por qué de los platos,… Una auténtica lección de gastronomía portuguesa sin coste adicional. Y por detrás, como apuntalando cada palabra y orgulloso de saber que compra lo mejor de lo mejor, el dueño, al que tampoco se les escapa ni una y al final, os explicaré por qué.

La carta no es muy extensa pero tiene todo lo que puedes esperar de un restaurante tradicional algarviano: cataplanas de pescado y de carne, pollo piri-piri, bacalao en sus diferentes variedades, solomillos,… Con hambre de allí no sales. Nosotros nos decantamos por probar:

  • El bacalhao grelhado. Viendo la foto creo que poco tengo que explicar porque la ración es para dar de comer a media escalera. Crujiente por fuera, jugoso por dentro. Lascas que se sueltan solas.
Bacalhao grelhado al estilo de la casa

Bacalhao grelhado al estilo de la casa

  • Bife al estilo de la casa, con huevo frito, arroz y patatas gratinadas, como mantequilla y su guarnición. Al cuchillo no había ni que empujarlo.
Bife al estilo de la casa

Bife al estilo de la casa

Patatas gratinadas como acompañamiento

Patatas gratinadas como acompañamiento

Con semejantes platos, era muy complicado comer algo más pero cómo os he dicho, al dueño no se le escapa ni una. Desde el mostrador, controla todo y no hay cosa que más le llene de satisfacción que clientes que aprecian la materia prima, la cocina y sobre todo, que comen lo que se les pone en el plato. Tanto es así, que cuando eso ocurre, un café excelente y los chupitos de pistacho, de elaboración propia, corren de su cuenta. Sin previos y porque para eso es el dueño. Un hombre que lleva muchos años en el oficio y que aprecia al cliente.


Si quieres terminar el día de manera redonda, pásate por el Bar Portas da Vila, un pintoresco local lo mires por dónde lo mires dónde el dueño además de conversación, pone buena música y buenas copas. Es uno de los pocos reductos autóctonos que quedan en el casco histórico de Albufeira y desde luego, un lugar al que debes ir de cualquiera de las maneras. Recubierto de miles de conchas, es un lugar curioso y muy apreciado por los lugareños. Un buen lugar para tomarse una Sagres bien fría.

Miles de conchas recubren este bar del casco histórico

Miles de conchas recubren este bar del casco histórico

Hasta los ceniceros están customizados

Hasta los ceniceros están customizados


Otra opción interesante para comer es O Catraio, no tiene la cocina de O Manjar pero es una buena relación calidad – precio. Eso sí, ármate de paciencia porque el servicio es un poco lento. Lentísimo en algunas ocasiones.

Por cierto, no te vayas de Albufeira sin pasar por la Playa da Falesia y Olhos de Agua. Ambas son una auténtica maravilla y dos buenos lugares dónde disfrutar de un bonito atardecer.

Olhos de agua, un rincón precioso de la costa algarviana

Olhos de agua, un rincón precioso de la costa algarviana

Playa de Falésia, una de las más bonitas de Albufeira

Playa de Falésia, una de las más bonitas de Albufeira

Happy Blogging! Happy Travels!


♣ NOTAS DE VIAJE:

O Catraio: R. 5 de Outubro 75

O Manjar: R. do Movimento das Forças Armadas 17

Bar Portas da Vila: Rua da Bateria, 6 – Casco Histórico

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