Imprescindibles en Faro, la capital del Algarve

Ciudad de paso. O no, depende de los ojos de quién la mire. Ciudad, en todo caso, interesante. Faro posee  un casco histórico animado, torres con vistas increíbles y un Parque Natural dónde disfrutar de la fauna y flora autóctona. ¿De verdad que Faro es sólo una ciudad de paso? No lo creo.


Por fin, seguimos con nuestro periplo por el Algarve, tras haberos hablado de su maravilloso interior y de dónde comer en Albufeira, que fue nuestro centro de operaciones para movernos por toda esta zona del sur de Portugal. Así que vamos al lío…

QUÉ VER EN FARO

  • Llegar a Faro y sacarse la típica foto con el letrero de la ciudad en la zona del puerto deportivo, queramos o no, es una turistada que al final todos acabamos haciendo y ya de paso, te deja a unos pasos de la almendra del casco histórico de la ciudad. Al casco histórico, puedes entrar por cualquiera de sus tres arcos: Arco da Vila, de estilo neoclásico y el más común que se usa para la entrada, al estar junto a los Jardines Manuel Bívar y la oficina de turismo. Después tenemos otros dos arcos por los que entrar o salir del mismo: Arco de Descanso y Arco de la Puerta Nueva.
Entrada al casco viejo por el Arco da Vila

Entrada al casco viejo por el Arco da Vila

Calles del casco viejo de Faro

Calles del casco viejo de Faro

  • Pero sin duda alguna, lo más interesante del casco histórico, es la “Sé”, vamos la catedral que data del S. XIII pero que como gran parte de las edificaciones de la zona, resultó muy perjudicada con el terremoto del año 1755. Con estructura de castillo y ubicada en la plaza central, se cree que ocupa el espacio de un antiguo templo romano y una vieja mezquita. De hecho y por el terremoto, del exterior románico-gótico solo se conservan algunas capillas y la puerta de la torre. La subida al campanario es imprescindible, 68 escalones no son demasiados pero ojo que son un pelin peligrosos y resbaladizos. Desde ahí, tendrás una vistas increíbles de la parte vieja de la ciudad, del propio Palacio Episcopal, sito en la plaza y del Parque Natural de la Ría Formosa. Sólo por ello, ya vale la pena pagar los 3,00 euros de la entrada (No se admiten perros).

Sugerencia: aunque es pequeña, no te pierdas la pequeña capilla de los huesos, sita en uno de los laterales de la plaza central de la catedral, que data del s. XVIII y que trata de recordarnos lo efímero de la vida terrenal. Tampoco te pierdas en uno de los contrafuertes, el reloj de sol.

Vistas desde el Campanario de la Sé de Faro

Vistas desde el Campanario de la Sé de Faro

Capela dos Ossos pequeña, dentro de los jardines de la Catedral de Faro

Capela dos Ossos pequeña, dentro de los jardines de la Catedral de Faro

Capilla de las Reliquias con detalle de los azulejos de la misma. Catedral de Faro

Capilla de las Reliquias con detalle de los azulejos de la misma. Catedral de Faro


  • Tras este atracón de paseos e historia, no te marches sin hacer una parada en Vila Adentro (Plaza D. Alfonso III), sito tras los jardines de la catedral en una plaza con mucho encanto y varias terrazas. Es un sitio perfecto para tomar un aperitivo o para comer. Doy fe de que el zumo de naranja algarviana es una auténtico lujo y refresca en días de calor como el que nos hizo a nosotros.
El zumo de la naranja algarviana que refresca más que nada. al menos el de Vila Adentro.

El zumo de la naranja algarviana que refresca más que nada, al menos el de Vila Adentro.

Plaza de Algonso XIII - Casco Viejo de Faro

Plaza de Algonso XIII – Casco Viejo de Faro

  • Saliendo ya del casco histórico, a través de la Rua 1 de mayo, entras en la zona más nueva de la ciudad y paso a paso (unos 10  minutos), llegas a o Largo do Carmo, dónde encuentras otros dos lugares interesantes y uno de ellos cuanto menos lúgubre:

⇒ Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, de estilo barroco y torres gemelas, con una espectacular fachada que se finalizó tras el terremoto de 1755. Ojo, que no he visto tanto oro en una iglesia cómo en ésta. Dicen que se terminó y decoró con todo el oro que vino de Brasil.

⇒ Y no sé si para compensar, tras pasar por las estancias de la Iglesia, llegas a la lúgubre Capela dos Ossos y sí, impresiona. Cuentan que está construida con los huesos de más de mil monjes, para recordar de nuevo, lo efímero de la vida. Data del S. XIX. La entrada para ver ambas, cuesta dos euros, ya que para ver la Capela tienes que pasar por la Iglesia. Tampoco admiten perros.

Iglesia de Nuestra Sra del Carmen y sus torres gemelas.

Iglesia de Nuestra Sra del Carmen y sus torres gemelas.

Capela dos Ossos - Faro

Capela dos Ossos – Faro

Detale de la Capela dos Ossos

Detale de la Capela dos Ossos

  • Llegada la hora de comer, nos desplazamos a la vecina Olhão, para disfrutar en Tacho a Mesa, de una cataplana de pescado, como está mandado en el Algarve. Es un sitio precioso, pequeñito y sin mucho turista lo que ya dice mucho de él. Está ubicado en un lateral de una de las vías principales de la ciudad, rua lavadouros, 46. Un imprescindible si estás por la zona.
La cataplana de pescado de Tacho a Mesa

La cataplana de pescado de Tacho a Mesa

  • Con el estómago lleno, regresamos a Faro para visitar el Centro del Legado Judío de Faro, con un extraordinario cementerio judio, sito en la zona alta de la ciudad, junto al estadio de futbol. Lo cierto es que los altos cipreses, ya te dan idea de lo que puede ser aquello pero cuando entras, las maravillosas lápidas de mármol, te dejan sin palabras, así como  la réplica de una sinagoga. Antonio, que es quién cuida del lugar, si tiene tiempo, que siempre suele ser así, te contará y acompañará en tu visita. Impagable.

√ Sugerencia: en esta zona, dónde también está ubicado un hospital, hay una pastelería que sirven unas empanadillas de gamba roja deliciosas: Pastelaria Farodoce. Otro momento de relax muy grato.

Entrada al Cementerio- Museo judío de Faro

Entrada al Cementerio- Museo judío de Faro

Detalle de las tumbas del cementerio judío

Detalle de las tumbas del cementerio judío

Pastelaria Farodoce y sus empanadillas de gamba roja.

Pastelaria Farodoce y sus empanadillas de gamba roja.


  • Y para finalizar nuestro día en Faro, y tras visitar el Teatro Lethes, nada mejor que recorrer en kayak o en barco el Parque Natural da Ría Formosa porque es la única manera de disfrutar en plenitud de este espacio natural que nos brinda el Algarve. Mi sugerencia es que reservéis con tiempo, sobre todo si vais en temporada alta, y la visita a partir de las 18:00 porque el contraste de luz es mucho más espectacular y además, podrás ver más aves. Hay varias empresas que se dedican a ello, entre ellas Lands si quieres hacer uso del kayak y descubrir la zona de una forma diferente.  En el caso de optar por el barco, te sugiero Formosamar y el recorrido de dos horas, ya que entran en algunos de los canales más estrechos del Parque Natural.
Ría Formosa. Barcos de Formosamar que recorren el Parque Natural

Ría Formosa. Barcos de Formosamar que recorren el Parque Natural

Parque Natural da Ría Formosa

Parque Natural da Ría Formosa

Pues cómo os decía, no acabo de entender eso de que Faro es una ciudad de paso… A mí me gustó, mucho y eso que aún nos queda contaros parte de las visitas de los alrededores que son pura esencia portuguesa. Pero 24 horas no nos dieron para más y eso que estuvieron muy bien aprovechadas.

Happy Blogging! Happy Travels!

 

 

 

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