9 cosas que no sé (dejar de) hacer cuando viajo

Vistas desde Teixidelo - Comarca de Ferrolterra, Galicia

Vistas desde Teixidelo – Comarca de Ferrolterra, Galicia

Pues mira tú por dónde, no he encontrado mejor fecha para publicar estas notas que el día de Santiago, patrón da miña terra galega. Así que lo primero, es lo primero: Parabens y Viva Galicia!

Por otro lado, mi compañera de Galicia Travel Bloggers, Maruxaina (la podéis leer en Maruxaina y su mochila), me retó para que relatara aquellas 9 cosas que no sé dejar de  hacer cuando viajo. La verdad, es que si me pongo a pensar en ello, me salen al menos el doble pero me voy a concentrar en las más importantes y en aquellas, que a veces me traen de cabeza a mí y a quién/es viaja/n conmigo. Como diría mi abuela “eche o que hai”…

9 COSAS QUE NO SÉ (dejar de)  HACER CUANDO VIAJO

1.- VOLVER A LA RUTINA COMO SI NO HUBIERA PASADO NADA 

Esto es lo que peor llevo, sobre todo cuando hago estancias largas, conozco a la gente del lugar y hemos hecho camarilla y ya ha llegado a ese punto en que me tomo el café, las cañas o lo que sea con los nuevos vecinos,… Y entonces, llega el momento de marcharse e inevitablemente, pienso en las rutinas diarias que me esperan al regreso; como si de una aparición se tratara, comienzo a  visionar en pantalla grande al calvo de la lotería, los bombos de las bolas de la primitiva, el boleto del euromillón…  Siempre digo que quiero el dinero para comprar aquello que no se puede comprar pero que anhelo: tiempo para viajar. Ando buscando la fórmula…

 

Disfrutando del paisaje, calma y silencio

Disfrutando del paisaje, calma y silencio

2.- DISFRUTAR DEL MOMENTO Y APARCAR LA CAMARA DE FOTOS AUNQUE SEA POR UNOS INSTANTES

En esto voy mejorando, aunque muy poco a poco,… Lo cierto es que a veces es mejor grabar en la retina algunos momentos del viaje y disfrutarlo in situ, sin estar pendiente  del enfoque, de la luz, … Al final, todo es un equilibrio y hay que encontrar el momento para todo. De esa manera, todo se disfruta más y mejor y eso es lo importante del viaje. Pero os diré que como el wifi no vaya bien, se me conecta una mala leche, increíble, así que creo que tengo que practicar más la desconexión virtual. Intentaré resetearme…

3.- PONERME LAS BOTAS CON LAS ESPECIALIDADES DE CADA PAÍS Y/O CIUDAD, HASTA EL PUNTO DE CONVERTIRSE EN UNA PARTE ESENCIAL DEL VIAJE

Siempre me digo que una manera de no gastar demasiado en los viajes, es ahorrar en las comidas pero para una “larpeira” y “comedoriña” como yo, eso es un imposible. Incluso antes de llegar, ya me voy empapando de la gastronomía del lugar, de los sabores más típicos y auténticos.  Aparte de otras opciones, para mí, en muchos casos, no hay nada como las tascas de toda la vida; esas en las que llevan generaciones cocinando platos basados en recetas familiares guardadas como oro en paño.  Aún recuerdo el arroz con pulpo que nos tomamos en Sagres o la receta centenaria de los ovos moles de Aveiro. Habitualmente  no son sitios caros, sólo que cuesta un poco encontrarlos.

Crema de ovos moles

Crema de ovos moles

4.- PERDERME POR LOS PUERTOS PESQUEROS Y DISFRUTAR DE SUS  TABERNAS CENTENARIAS  Y EN CONVERSACIONES CON LOS “VIEJOS” LOBOS DE MAR

No hay nada que me guste más que mezclarme entre el gentío de los puertos pesqueros de allí por dónde voy. Recuerdo un viaje a Túnez, dónde por casualidad, disfrutamos del puerto de Bizerta y de un pescado fresco recién sacado de la mar… las historias entre cañas que se cuentan en las tascas del puerto, suelen ser de lo más memorables. Los ancianos del lugar, te contarán muchas más historias que aquellas que puedas leer en los libros. Aún recuerdo una en Puerto de Vega entre culines de sidra… Los hay por aquellos lares que aun esperan al ingeniero que ideó la reforma del puerto. No sé si a éste le iban a invitar a unas “botellinas”…

5. – ENCONTRAR Y DISFRUTAR DE MUSICA EN DIRECTO EN ALGÚN BAR

Para una aficionada y apasionada de la música como yo, ésta, forma parte de la vida. Aunque tengo grupos favoritos que me acompañan siempre, lo cierto es que a cada país al que viajo, me gusta crearle su propia banda sonora. Antes de partir, suelo bucear por la red para encontrar que se mueve por allí y así, partir con una idea. Aparte de la belleza natural, en Irlanda descubrimos que en cualquier pequeño pub del más diminuto pueblo, había día sí y noche también, música en directo. De esta manera, conocimos a Oracle, músicos por vocación y devoción y con una voz increíble. Recuerdo también las sesiones de jazz en Praga y las interminables noches en el Catacumbas de Lisboa. Podría enumerar tantos que mejor, vamos a dejarlo aquí…

Puerto de Redes - Ría de Ares

Puerto de Redes – Ría de Ares

6.- DISFRUTAR DE LAS PLAZAS DE ABASTOS Y DE LOS MERCADOS, SOBRE TODO LOS DE COMIDA

Lo cierto es que todo me vale ¡qué le vamos a hacer!. No me pierdo uno, desde la plaza de abastos de Cádiz a la de Ferrol, al mercado de comida orgánica de NY, Camden Town, los mercados de libros de Londres, los rastrillos de antigüedades de A Ladra en Lisboa, el mercado de los domingos de Burdeos,… Esto puede ser un no parar. Todos me encantan pero los de comida, simplemente me flipan y no puedo dejar de probar casi de todo lo que veo. Menos mal que en los viajes caminamos como locos porque sino ¡qué difícil lo tendría para caber en el asiento del avión!

7.- MIMETIZARME CON EL LUGAR, APRENDER DE SUS COSTUMBRES Y DISFRUTAR DE LAS CONVERSACIONES CON LOS LUGAREÑOS QUE SE CONOCEN LOS MEJORES RINCONES DE SU CIUDAD

Si hay algo que vale más que el propio viaje, son las historias, comentarios y recomendaciones que te hacen la gente del  lugar que visitas. Eso sí que es canela en rama… Cuando llego a un sitio, me gusta saber qué es lo que se hace allí, en qué invierten el tiempo, cuales son sus costumbres, qué hacen en su tiempo libre, dónde comen, … Todo eso que queda fuera de las guías turísticas y que no está pagado. De esta manera, en nuestro roadtrip por Emiratos, conseguimos comer como auténticos jeques pagando muy pero que muy poco por platos que estaban deliciosos. Déjate llevar por las recomendaciones de los locales. Descubrirás otros país, otra ciudad, otra vida…

Byron descansando como un auténico “lord” en la yurta de Campo de Reyes, Tafalla.

8.- MADRUGAR COMO SI FUERA UN DIA DE TRABAJO

Siempre digo, ¡de esta vez, no pienso levantarme antes de las 9:00 de la mañana! No lo cumplo. Nunca. Cuando nos hemos llevado a mi “partner en crime”, mi border collie (Lord Byron), las 7:15 de la mañana es la hora en la que tengo a una  bola peluda y cariñosa, chupándome la mano o el pie, lo primero que pille fuera de las sábanas. Quién tenga perro, sabrá que no hay mejores buenos días que esos, así que es difícil, muy difícil resistirse. Si no tengo a Byron, remoloneo algo más pero no consigo levantarme nunca más tarde de las 9:00. Debe de ser el ansía del desayuno.

9.- SEGUIR UNAS PAUTAS MARCADAS TRAS MESES DE ESTUDIO DEL DESTINO Y AL FINAL, PASARLOS POR ALTO PORQUE EL DESTINO SIEMPRE TE SORPRENDE

Lo intento, a veces incluso comienzo bien pero siempre hay un momento de volantazo que hace que todos los planes se vayan al traste y lo que ibas a hacer hoy, pase a mañana, o lo que no tenías pensado hacer, se convierta en esencial para ese viaje. El caso es que al final, sea como sea,  acabo el viaje con esa frase tan peliculera: “me encantan que los planes salgan bien” y entonces, como si nada hubiera pasado,  me pongo a planear el siguiente, a sabiendas de que posiblemente, vuelva a saltarme el plan establecido. Pero para eso están las normas, para saltárselas de vez en cuando y más, si estás de vacaciones.

Planificar está bien pero improvisar, también

Y cómo extra, diré que no puedo dejar de llevar siempre la documentación por duplicado, aunque no haga falta porque ya he tenido algún que otro percance que casi me cuesta el no volver a tiempo… Y tampoco sé viajar sin seguro de viaje porque nunca pasa nada, hasta que pasa y eso lo saben muy bien los chicos de IATI, que desde hace un par de años me acompañan en todas mis aventuras y calamidades y creedme que en la última, la cosa se puso fea, aunque acabó bien (eso sí, no me libré de pasar por el quirófano).

Cómo ves querida Maruxaina, coincidimos casi en todas, cada una con sus matices pero debe de ser el gen galego que nos hace parecernos más de lo que creemos.

Bueno, pues hasta aquí porque podría seguir y seguir… Así que nada, a los que estáis de vacaciones a seguir disfrutando, a los que se os acaban, tomároslo con filosofía y a los que os vais como nosotros, a disfrutarlas como si no hubiera un mañana!

Happy Blogging! Happy Travels

 

One comment

  1. Maruxaina Bóveda says:

    Pues vaya si coincidimos!!Graciñas por aceptar la cadena y contarnos tus intimidades jajaja 🙂 Tenemos que organizar una escapada juntas, eso sí con música en directo y mercadillos por el camino!
    Un abrazo guapa!

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