Algarve: Sagres y el fin del mundo

La escarpada costa algarviana

La escarpada costa algarviana

El fin del mundo. El fin de las vacaciones de verano. El  inicio de una maravillosa aventura con un paisaje único; una de las jornadas por el Algarve que más disfrutamos, tanto por las vistas como por la gastronomía algarviana que no deja de sorprendernos. Iniciamos la aventura para disfrutar de la puesta de sol en Cabo San Vicente. Ahí es nada…


Salimos de Albufeira, con mucho calor pero también con mucho viento, con lo cual, temíamos y mucho, que en la zona conocida como el fin de mundo, soplara el dios Eolo con una fuerza inusitada pero podían más las ganas de mar, de acantilados y probar, probar de nuevo la gastronomía algarviana.

SAGRES

Llegamos al puerto de Sagres, tras 40 minutos por la autopista desde Albufeira, justo a tiempo para ver la “movida” que se monta en la lonja de la ciudad, que me recordaba mucho, a la que he visto otras veces en Celeiro. Pescadores y gente de la mar, de esa de toda la vida que no sabrían, ni tampoco quieren, dedicarse a otra cosa que no sea al mar. Tras estos momentos de morriña y algarabía, nos acercamos a ver la Praia do Martinhal porque la Praia da Baleeira, junto al puerto que lleva el mismo nombre, no nos impresionó demasiado.

♦ Praia do Martinhal: a escasos cinco minutos del centro, se llega a ella pasando entre los diferentes hoteles sitos en la zona. Es una playa tranquila, familiar desde donde puedes ver y también visitar en barco (previo pago), las islas de caliza que se ven desde la orilla. Nosotros no lo hicimos porque teníamos otra cita que nos interesa más: la visita a la Fortaleza.

Los acantilados que rodean la fortaleza son tan bonitos como peligrosos

Los acantilados que rodean la fortaleza son tan bonitos como peligrosos

Es una zona preciosa y es aconsejable lleva binoculares porque se ve mucha fauna autóctona

Es una zona preciosa y es aconsejable llevar binoculares porque se ve mucha fauna autóctona

El escarpado perfil que va desde la fortaleza hasta el pueblo de Sagres, con algunas playas a sus pies

El escarpado perfil que va desde la fortaleza hasta el pueblo de Sagres, con algunas playas a sus pies

♦ Fortaleza de Sagres: imponente construcción vista desde el exterior y rodeada de una costa abrupta, con el constantee rugido constante del Atlántico de fondo; impresiona más si corre el viento y su sola visión externa, ya te deja helado. Aún operativa, se cuenta que fue aquí dónde Enrique El Navegante, estableció su escuela de navegación desde donde partieron, los primeros exploradores portugueses a ver qué había más allá del océano. Dentro de la propia fortaleza, lo que más destaca es la “Rosa dos Ventos” de 50m de diámetro; se cree que data del S. XVI. Lo que hoy se puede ver, data de una reconstrucción del finales del s. XVIII.

SugerenciaFíjate en los bastiones de Santo Antonio y Santa Bárbara, así como en la Porta da Praça, la puerta de entrada, dónde antiguamente había un foso y un puente levadizo.


Antes de terminar la jornada, acercándonos a Cabo San Vicente, nos tomamos un respiro en el Restaurante A Grelha, una pequeña casa de comidas, al más puro estilo portugués, ubicado en la calle por encima del puerto. Nosotros nos decantamos por una de sus especialidades y una de las más demandadas: el arroz con pulpo. Delicioso. Eso sí, tardan un poco en servirlo porque se hace al momento. También probamos la tarta de almendras, hecha por ellos mismos. Un lugar muy recomendable y con muy buen precio. Eso sí, vete con tiempo porque no tiene muchas mesas y se llena de gente local, lo cual, es un plus.

Algarve

El arroz con pulpo servido en la misma pota en la que se cocina. Esta es una cazuela para dos y creedme que tiene mucho fondo.

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Jugoso, con el pulpo en su punto y con un sabor a mar, increíble. Un plato de la cocina algarviana que hay que probar.

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Deliciosa la tarta de almendras hecha por ellos mismos. Receta centenaria de la bisabuela del actual propietario.

CABO SAN VICENTE, el fin del mundo

Con el estomago lleno y provistos de agua y una sudadera con gorro, por el fuerte viento que corría en la zona, nos decidimos a acercarnos al punto más suroccidental de Europa: Cabo San Vicente. Es un lugar espectacular, un “promontorio sacro” para los romanos y que toma su nombre actual, de un sacerdote español que fue martirizado por los romanos: San Vicente, el santo de los cuervos, cuya muerte fue tan legendaria que se la llegaron a disputar España y Portugal. Hoy por hoy, el cuervo, forma parte del escudo de la ciudad de Lisboa.

Cabo San Vicente al fondo, por una parte del camino que te lleva andando hasta allí

Cabo San Vicente al fondo, por una parte del camino que te lleva andando hasta allí

A Cabo San Vicente puedes llegar por el camino señalizado,de unos 5 kilómetros, desde Sagres o hacerlo en coche y después visitar la zona, disfrutando de las vistas. Nosotros, debido al fuerte viento, decidimos acercarnos en coche.

Tras ver el faro, imponente y su pequeño museo de faroles, lo más llamativo es una de las láminas de un atlas de 1561; evidentemente, se trata de una réplica. Por lo demás, no dista mucho de otros museos pero sí que define mucho lo que fue la historia marítima del país luso.

Puedes e incluso me atrevo a decir que debes, hacer tiempo disfrutando del rugido del mar, de la panorámica y de algún que otro lugareño, “colgado” de los acantilados afanado en mercar algún pescado de roca. Alucinante.

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El faro aún en activo.

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El exterior, además de un bar y una tienda de souvenirs, tiene material para monear un rato

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Y como colofón y si te acompaña el día, disfrutar de la puesta de sol en uno de los lugares más impresionantes del mundo. Eso sí que no tiene precio pero si la acompañas de una buena Sagres bien fría, sabe mucho mejor. Nosotros la disfrutamos fuera de la zona del faro, en los acantilados que están a la derecha de la propia carretera que te lleva hasta el cabo. Y no me canso de repetir que mucho cuidado porque no serías ni el primero y seguro que tampoco el último, que pueda sufrir algún tipo de percance; son varias las placas que recuerdan estos fatídicos hechos.

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Puestas de sol que se te graban en la retina.

Puestas de sol que se te graban en la retina.

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A Byron también le hipnotizaron las vistas así como el arrojo de los pescadores de la zona.

Y para finalizar el día, nada mejor que acercarte al Mum´s, en la misma calle que A Grelha, a tomarte una copa y dejarte embaucar por las historias de los marineros y de Enrique el Navegante.

Nosotros pusimos rumbo de nuevo a Albufeira para adentrarnos en la jornada siguiente en el interior del Algarve y visitar uno de los pueblos más bonitos. En unos días hablamos de ello.

Algarve

Happy Travels! Happy Blogging!


CUADERNO DE VIAJE

A  Grelha: Rua Comandante Matoso (domingos cerrado)

Mum’s: Rua Comandante Matoso (para comer, es necesario reservar. Tlfo. 968 210 411)

En toda la calle Comandante Matoso, encontraréis locales de diferentes categorías y precios, tanto para comer como para tomar una copa. Eso ya , al gusto de cada uno.

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