ALGARVE: de Silves a Lagos, pasando por Monchique

Lagos y sus plazas con encanto y perfectas para tomarse un respiro

Lagos y sus plazas con encanto y perfectas para tomarse un respiro

Hoy es el último relato de nuestro roadtrip por el Algarve, un viaje que disfrutamos muchísimo sobre todo porque lo hicimos fuera de la temporada alta y eso nos permitió no tener que “pelearnos” con hordas de turistas aunque he de decir, que es una zona con movimiento de viajeros continuo pero los meses de verano, la saturación es brutal. Ponemos fin con una ruta que nos llevo a tres poblaciones muy diferentes, así que vamos a por ellas…

MONCHIQUE Y SUS TERMAS

Bueno, empiezo por Monchique, un pueblo del interior del Algarve volcado con sus termas, sitas a unos 4 kilómetros del centro urbano, entre verdes árboles; aunque la artesanía del corcho es algo habitual en todo el país, en Monchique encuentras una tienda tras otra: bolsos, zapatos y todo tipo de complementos y artículos para la cocina y/o casa en general. También he de decir que además del corcho están volcados con el medronho, un aguardiente muy típica de esta zona del Algarve y que aquí, encontrarás en cualquier establecimiento. Es parecido al orujo blanco gallego pero a mí, me gusta más el de mi tierra.

Las callejuelas empinadas de Monchique

Las callejuelas empinadas de Monchique

Monchique es un pueblo con cuestas, con muchas cuestas pero eso, también hace que tengas varios miradores excelentes y alguna que otra ruta que vale la pena. Una de ellas es la que te lleva hasta el Fóia (900 metros), desde dónde se tienen unas vistas magníficas de toda la zona. Es una ascensión de dificultad media pero en todo caso llevadera, de aproximadamente 8 km. Hay varias empresas de la zona que organizan esta subida pero también, puedes hacerla por tu cuenta porque la ruta está muy bien señalizada.

Monique y al fondo, los restos del Monasterio Franciscano, al borde de la Ruta Algarviana

Monchique  y al fondo, los restos del Monasterio Franciscano, al borde de la Ruta Algarviana

Monchique tiene unos miradores increíbles que te permiten apreciar la fondos vegetación del interior del Algarve

Monchique tiene unos miradores increíbles que te permiten apreciar la frondosa vegetación del interior del Algarve

Desde uno de los miradores del pueblo, puedes ver en lo alto y entre bosques, las ruinas del Monasterio Franciscano de Nossa Senhora do Desterro, que data del s. XVII. Está muy deteriorado.

Sobre las termas, Caldas de Monchique,  os diré que no me llamaron nada la atención pero bueno, estas cosas son muy particulares. Sin embargo, el entorno es magnífico. El precio de la entrada por si os interesa, es de 15,00 euros.

El complejo de las Caldas de Monchique, situado a unos 4 kilómetros del centro del municipio

El complejo de las Caldas de Monchique, situado a unos 4 kilómetros del centro del municipio

Las caldas de Monchique y las aguas que bajan de la zona de la montaña

Las caldas de Monchique y las aguas que bajan de la zona de la montaña

Antiguos hornos de leña que puedes ver en los alrededores de las Caldas de Monchique

Antiguos hornos de leña que puedes ver en los alrededores de las Caldas de Monchique


SILVES Y SU CASTILLO

Sin embargo, Silves, a diferencia de Monchique, me enamoró desde el mismo momento en que pusimos un pie en sus calles empedradas y empinadas que te llevan hasta lo alto del municipio, dónde está el Castillo que domina el horizonte. A sólo 28 kilómetros de Monchique, puedes ir por la carretera que te acerca también a Picota, el segundo punto más alto de toda la región. Bosques de eucaliptos y alcornocales te acompañan durante todo el trayecto.

Restos árabes que forman parte de la arquitectura de Silves.

Restos árabes que forman parte de la arquitectura de Silves.

Es un pueblo tremendamente cuidado, dónde los ciudadanos están tremendamente orgullosos de vivir en él. Dentro del pueblo, llaman la atención y merece la pena visitar:

  • el pelourinho de la plaza central, tan típico en el país luso y dónde en otras épocas, se ajusticiaba a los “infieles”
  • el castillo de llamativo color rojizo, ofrece unas vistas espectaculares de toda la zona. Las diversas restauraciones, le han hecho perder parte de su encanto visigótico y morisco.
  • La , vamos la Catedral, justo bajo el castillo y sobre los restos de una antigua mezquita. Quizás sea la catedral más bonita del Algarve y sobre todo, la que conserva el interior gótico en mejor estado. Pero lo más llamativo es el Museo Arqueológico, sito bajo la catedral y con piezas de incalculable valor y un pozo morisco.
El Castillo de Silves, con sus tonos rojizos y que ofrece una buenas vistas de toda la zona. La entrada es de pago (3,00)

El Castillo de Silves, con sus tonos rojizos y que ofrece una buenas vistas de toda la zona. La entrada es de pago (3,00)

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El rojizo Castillo de Silves que ofrece unas vistas increíbles sobre la zona

La Sé, que alberga también el Museo Arqueológico. Entrada de pago (1,00)

La Sé, que alberga también el Museo Arqueológico. Entrada de pago (1,00)

Sugerencia: no te marches de Silves sin tomarte un respiro, un café y lo que se tercie en la Pastelaria Da Rosa, sita en la plaza del pueblo. Pastelería artesana, horneada por varias generaciones de una misma familia. La tarta de almendras es una delicia.

Las tartas de Pastelaria da Rosa

Las tartas de Pastelaria da Rosa


LAGOS, CUNA DE NAVEGANTES

Para mí, fue la visita más sorprenderte, quizás porque no esperaba nada. Nada más llegar  había un ambiente fantástico en todo el paseo (avda dos descubrementos) que transcurre paralelamente al río Bensafrim que te lleva al océano: había mercadillo.  Ya sabéis, de esos mercados tan portugueses dónde puedes encontrar de todo. Y debo confesar, que me gustan. Mucho.

Fortaleza da Ponta da Bandeira, con unas vistas espectaculares del océano

Fortaleza da Ponta da Bandeira, con unas vistas espectaculares del océano

Esperaba una típica población turística pero lo cierto es que tiene un centro histórico  amurallado cuidado y sobre todo, fue cuna de famosos navegantes. Al final de la avenida dos descubrementos, te topas con la Fortaleza da Ponta da Bandeira, que data del s. XVII. Ofrece una exposición sobre los descubrimientos y navegantes portugueses y una curiosa capilla dedicada a Santa Bárbara, patrona de las tormentas.

El Castelo dos Gobernadores.

El Castelo dos Gobernadores.

Igreja de Santo Antonio y Museo de la ciudad

Igreja de Santo Antonio y Museo de la ciudad

Prácticamente, al otro lado de la vía, encuentras el Castelo dos Governadores que data del s. XIII. Lo más llamativo, la puerta y los bastiones. Desde esta misma zona, llegas a la plaza dónde está situada la Igreja de Santo Antonio y el Museu Municipal que aunque no lo parezca, es el punto de entrada para la Iglesia. La Iglesia es un estallido de racimos de uva, querubines y tallas doradas, mezcladas con el típico azulejo portugués, que dicen que se colocaron tras el terremoto de 1755.

Sugerencia: no te vayas de Lagos sin pasar por la Padaria Central (rua 1 de maio). Entre las muchas variedades dulces y saladas, el pan con chicharrones es de puro escándalo.

El pan con chicharrones de la Padaria Central.

El pan con chicharrones de la Padaria Central.


Y desde aquí y a unos tres kilómetros, llegas a otra de las maravillas naturales del Algarve: PONTA DA PIEDADE. Este cabo, con su faro, llama la atención por sus retorcidos acantilados y por la imagen total que ofrece este trozo de costa. Al este, Carvoeiro y al oeste, Sagressi tienes suerte de que el día esté despejado. Un indispensable y una de las visitas imperdibles. Las fotos dicen mucho más que las palabras.

La impresionante estampa que ofrece Ponta da Piedade

La impresionante estampa que ofrece Ponta da Piedade

Las escaleras facilitan el poder acceder a las cuevas pero hay que tener cuidado con las mareas y el oleaje

Las escaleras facilitan el poder acceder a las cuevas pero hay que tener cuidado con las mareas y el oleaje

Las diferentes formas de las rocas esculpidas por el océano

Las diferentes formas de las rocas esculpidas por el océano

Inolvidable estampa.

Inolvidable estampa.

Bueno, pues con esto, ponemos fin al roadtrip por el Algarve. Para los que me habéis preguntado, nosotros estuvimos 6 días, para poder disfrutar con tranquilidad y calma de la zona y sobre todo porque también queríamos ver el interior y hacer alguna que otra ruta, tal y como os hemos comentado. En breve, comenzamos con otra nueva serie de relatos…

Byron, apodado "funny face" por los ingleses de la zona disfrutó de este roadtrip tanto o más que nosotros

Byron, apodado “funny face” por los ingleses de la zona, disfrutó de este roadtrip tanto o más que nosotros

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