El cocido madrileño y La Rayúa

El estanque de El Retiro

El estanque de El Retiro

Cuando el frío aprieta en la capital, no hay guante ni gorro que te salve, al menos a mí que vivo en la costa y el frío es menos intenso. La humedad, me diréis… ya estoy acostumbrada así que  no me afecta tanto, como ese frío de interior. Así que para combatirlo que mejor manera que convertir un viaje express a Madrid, en una degustación de un buen cocido madrileño, de esos que llevan todo tipo de carnes y su “pringá” y  por supuesto, calentar motores con un buen vermut de barril.


LAS TABERNAS CENTENARIAS

Es casi inevitable no pasar por la Plaza Mayor en Navidad y ver su mercado navideño, que casi es más complicado sortear al gentío que visitar todos los puestos, madre mía, que marabunta. Diré que parar y desayunar en San Ginés, ese chocolate que hacen como nadie y esas porras y churros nada aceitosos, es ya una buena manera de empezar el día. Aunque también te digo, que ese chocolate a media tarde, resucita unos pies machacados de recorrer la ciudad.

La Plaza Mayor

La Plaza Mayor

El chocolate en su punto, nada dulzón de San Ginés, un clásico entre los clásicos

Solera y tradición, además de colas inmensas y eso a pesar de la cantidad de sitio que tienen. Por algo será.

Tras pasar por Sol y ver las luces y el árbol, es una obligación personal pasar por Casa Labra. Es algo que he heredado de la familia y uno de los sitios preferidos de mi tío, fan de las tascas y del Barrio de los Austrias. Ésta, era una de sus favoritas junto con La Ardosa, así que inevitablemente, son paradas que uno, por pura tradición y convicción, sigue realizando una y otra vez. No me digáis que los tacos de bacalao de Labra, no resucitan a un muerto! Y en La Ardosa, no perdono ni su tortilla, ni sus croquetas de carabinero. Tengo que probar sus alcachofas y sus callos para opinar con conocimiento.

Las croquetas de bacalao son pura mantequilla, una delicia. Lo de los tacos, es ya una cuestión de tradición en Casa Labra

Y todo acompañado por un excelente vermut de barril. Qué más se puede pedir!!

La tortilla de la Ardosa y su vermut de barril, de los mejores sin duda alguna.

El oso y el madroño que preside Sol con el arbol de navidad de fondo y el reloj que dará paso al nuevo año 2018.

Ya por puro vicio, nos dio por pasar por Las Bravas, y tomar esas patatas con esa salsa única que picar, pica pero no es nada que no pueda soportarse. Y os lo digo yo que para el picante soy un tanto intolerante. Tienen su gracia, como debe ser.

Las bravas de Las Bravas

Las bravas de Las Bravas. Están buenas, muy buenas


LA RAYÚA

Ya metidos en harina y con hueco tras patear medio Madrid de nuevo, llegamos a la calle Luna, con mesa reservada en La Rayúa. El cocido tenía que caer o sí o también.

“La Rayúa”, la matriarca del clan Verdasco, con más negocios de hostelería en Madrid, comenzó esta andadura entre fogones, allá por el año 1870, en la famosa Taberna La Bola, aún en funcionamiento y con el cocido madrileño como estrella de la carta. Los nuevos locales llevan el nombre de la matriarca, honrando a la pionera de la familia.

La Rayúa en la calle Luna, 3. Madrid

La Rayúa es una taberna moderna, del siglo XXI; una mezcla de tradición y modernidad, con un comedor amplio, decorado en tonos claros y con un muy buen ambiente. El reservar es obligatorio y hay dos turnos: a las 13:30 y a las 15:00.


EL COCIDO MADRILEÑO

El cocido madrileño que te sirven en La Rayúa consta de: patatas, garbanzos, chorizo, tocino, carne de morcillo de ternera, gallina, codillo de jamón, repollo, guindillas, salsa de tomate y fideos.

Telo sirven en vasijas de barro y de la forma tradicional de tres vuelcos:

1º vuelco: la sopa, hoy con fideos pero antiguamente con arroz, lascas de pan o hierbabuena.

La sopa, en su punto.

Como os digo, el cocido se sirve en vasijas de barro, cómo se hacía antiguamente.

2º vuelco: garbanzos y patata cocida con el repollo, la cebolleta, las guindillas en vinagre y la salsa de tomate frito con comino.

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3º vuelco: las carnes que se mezclan también con pan , para formar y degustar la famosa “pringa”.

Las carnes, exquisitas. Perfecto para hacer una pringá


Así que sí señores, si quieren probar un buen cocido madrileño, pasen por cualquier da las tabernas del clan Verdasco y disfrutaran del sabor de antaño. Por mi parte, la siguiente visita, será a La Bola.

Pasen unas Felices Fiestas!!

Happy Blogging! Happy Travels!!

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