Los Fayos

Embalse del Val

Embalse del Val

Bueno, tras el periodo navideño y todos los propósitos hechos, volvemos a la carga. Lo cierto es que tenemos un montón de relatos pendientes y es que el tiempo no da para más. Hoy, volvemos a la zona del Moncayo, que tanto os gustó para hablaros de una atracción natural absolutamente bella como son, Los Fayos.

Tras hablaros de Trasmoz y el Pozo de los Aines y embaucados por las leyendas, sobre todo que soy muy sugestionable, llegamos de nuevo a la ribera del río Queiles, para adentrarnos en Los Fayos.

Las aves de la zona, disfrutando de las corrientes de aire.

Las aves de la zona, disfrutando de las corrientes de aire.

Embalse del Val

Embalse del Val

Con lo primero que nos topamos es con el embalse del Val que impone sobre todo por la zona en la que está y por la cantidad de aves carroñeras que tuvimos la suerte de ver, planeando sobre los zarzales y zonas frondosas de las laderas de Peña Carbonera, sito al fondo del mismo embalse.

Ya desde el puente que cruza el embalse, puedes observar las altas líneas de columnas verticales de conglomerados con curiosas formas geomorfológicas que a su vez dan nombre a este pequeño municipio que no supera los 150 habitantes.


PRIMITIVO SISTEMA DEFENSIVO 

Como sistema defensivo, Los Fayos utilizaron las excavaciones previas en los mallos que pertenecieron al monasterio benedictino donde se cree que tomó los hábitos San Atilano; actualmente, se conoce como la Ermita de San Benito, de la cual, hoy solo puede observarse una pequeña puerta en la pared de la roca.

Ermita de San Benito

Ermita de San Benito, la única parte que se conserva en el risco.

Todas estas estructuras, distribuidas en diferentes niveles, se organizan mediante vigas de madera. Este patrón de ocupacion,  aún puede verse en la Cueva de Caco, que puede visitarse. Sin duda es la más famosa y cuenta la leyenda que la habitaba un gigante, amigo de lo ajeno y que escondía en esta cueva, el ganado que robaba a Hércules, otro gigante de la zona. Se enfrentaron en un duro combate y se dice que la última piedra que Hercules lanzó contra Caco, es el propio Moncayo.

Por otro lado y leyendas aparte, existen también pasadizos horadados en la roca que servían como medio de comunicación entre todas las estancias pero también, como modo de suministro de agua.

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Interior de la Cueva del Caco donde se aprecian los túneles de comunicación entre las diferentes cuevas.

En definitiva, el pueblo  crece a la sombra de esa pared rocosa que albergó en su momento el Castillo, del cual solo se conserva una parte del tapial, visible desde casi todos los puntos cercanos al municipio.El castillo se encontraba ubicado en una de las cuevas más grandes y data del s. XII. Se conserva muy poco, más que parte del tapial, el aljibe y parte del canal que suministraba el agua. Puede subirse hacia las ruinas que quedan del mismo, subiendo por uno de los laterales de dicha pared. Allí puedes ver  una torre cuadrangular y otra circular, en las zonas más altas y que actuaban  como puntos de vigía, controlando desde allí, todo el valle del río Queiles.

El tapial que se conserva del antiguo castillo del s. XII

El tapial que se conserva del antiguo castillo del s. XII

Restos que pueden verse por los laterales que te llevan hacia el alto del risco

Restos que pueden verse por los laterales que te llevan hacia el alto del risco

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A través de una senda, subes a lo largo de 333 escalones para ver las torres del castillo.


OTRAS CONSTRUCCIONES QUE PUEDES VER EN EL PUEBLO

  • No hay que perderse la Iglesia de Santa María Magdalena, templo renacentista en la que destaca la torre mudejar.
  • La Casa Palacio de los Duques de Villahermosa, de época renacentista está tan modificado que ha perdido gran parte de su encanto.
Torre mudejar de la Iglesia vista desde la Cueva del Caco

Torre mudejar de la Iglesia vista desde la Cueva del Caco


Visitar Los Fayos y su castillo, es bucear en la historia de esta zona. Sí te recomiendo pasear por la parte más antigua del pueblo y comprobarás que los verdaderos reyes del lugar y quienes vigilan las casas, son la cantidad de gatos que abundan por todas partes y que parecen seguirte en tu paseo entre calles.

Bueno, pues con este relato, finalizamos todo lo relativo a las visitas que hicimos a esta zona del Moncayo. Es una zona increíble, de verdad, así que si podéis, no dejéis de visitarlo.

El pueblo al abrigo del risco.

El pueblo al abrigo del risco.

Cuando las ranas veas brincar, coge las cañas y ves a pescar (Refranero Aragonés)

 

 

 

 

 

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