Qué ver en Segovia en un día

 

Segovia, te tenía ganas. Ganas de evocar la época romana, de calles empedradas, de judería, de dulces sefardíes (recordando los de Herminia, en Ribadavia); ganas de cochinillo y de callejones imposibles, de puertas históricas e incluso, de cárceles e iglesias. Sí, Segovia es todo esto y más porque todavía no me explico, como una ciudad pequeña atesora este patrimonio tan extenso.


LLEGAR Y BESAR EL ACUEDUCTO

Casi sin querer, lo primero que te encuentras cuando llegas a Segovia, es el Acueducto Romano, imponente, atravesando parte de la ciudad como si estuviera diciendo “cuidado, que este es mi territorio”. Impone, sí, sobre todo si te preguntas como cargaron con esas piedras y se hizo la construcción, imaginando la cantidad de personas que allí tuvieron que perecer, para dar fin a semejante obra de ingeniería. Y es que sí, soy de las que piensan que los romanos lo inventaron todo y que ahora, lo único que hacemos, es darle vueltas; unas veces, de manera más afortunada que otras.

Data de la época del Emperador Trajano (s. II d.C) y sus números impresionan. Parte de la Sierra de Guadarrama, a lo largo de algo más de 16 kilómetros, con una altura máxima de 28 metros y más de 160 arcos. Evidentemente, su función era abastecer a Segovia de agua y llega hasta el Álcazar.

El Acueducto romano data del S. II d. C y tiene su origen en la Sierra para dotar de agua a la ciudad de Segovia


EL CASCO HISTÓRICO

Segovia, atesora un vasto patrimonio y cada uno debe de decidir a qué le dedica más o menos tiempo o qué le interesa más pero de lo que estoy segura, es de que cada visitante puede encontrar lo que le interesa por la cantidad de edificios históricos que acoge esta ciudad. Dicho esto, os comento cual fue nuestra selección y nuestro recorrido, partiendo de la Plaza del Azoguejo, dónde puedes ver el acueducto y tienes una de las oficinas de turismo.

Partimos de la Calle Cervantes, subiendo hacía la Plaza Mayor y desde su inicio,  tienes una buena panorámica  de la plaza y el acueducto para llegar casi sin querer, a una de las calles que aglutina más patrimonio en un corto espacio; así que sí, tienes que ir con los ojos bien abiertos para no perder ripio.

⇒ CALLE JUAN BRAVO.  La Juan Bravo, atesora patrimonio y comercio por partes iguales. También, varias cafeterías salpican tu camino, bien para calentar o refrescar el ambiente, dependiendo de la época en la que visites la ciudad.

En su inicio, se suceden tres casas señoriales, siendo la más llamativa la Casa de los Picos, por su estructura exterior. A la izquierda, tienes el Palacio del Conde Alpuente y siguiendo a la derecha, la Casa de los del Río (da pie a más de una canción, sí).

• La Casa de los Picos, data del S. XV y perteneció a la familia de la Hoz, pudiendo observar su escudo en la fachada. Sus puntas o picos, tenían un sentido defensivo y ornamental; seguida de la fachada, estaba la demolida Puerta de San Martín, principal acceso al recinto amurallado.

• El Palacio del Conde Alpuente, está construido sobre casas de la morería, conservando algunos de sus elementos. Llaman la atención las estrechas ventanas.

Casa Palacio de los Alpuente.

“No se permite dejar carruajes en esta plazuela bajo multa de 5 pesetas”. Inscripciones memorables en la  Casa de los Alpuente

La ornamentación de la Casa de los Picos, cuanto menos es curiosa

⇒ Y llegando a la PLAZA DE MEDINA DEL CAMPO, el estallido de edificaciones es brutal. Así que vamos a desgranar lo que podamos:

Casa de Bornos. La casa de estilo renacentista, data del s. XVI y tiene una característica de la época: una galería superior para secar paños, debido a la floreciente industria textil. También puedes vislumbrar el Torreón de Lozoya, casa fuerte del secretario de Felipe II. Lo más destacado, es su galería porticada en la zona del patio y jardín interior.

Iglesia de San Martín. Data del S. XII. Lo que más me llamó la atención es la portada de una de las fachadas, con cuatro grandes esculturas que se corresponden con los cuatro Profetas Mayores.

Cárcel Real. Fue la cárcel pública de la ciudad hasta principios del S. XX.

Plaza de Medina del Campo

Torre de Lozoya, en la Plaza Medina del Campo

Detalles de la Iglesia de San Martín

Ya desde aquí y subiendo por la Calle Isabel La Católica, llegas hasta la Plaza Mayor, no sin antes poder darte un capricho en la Pastelería Limón & Menta. Nosotros probamos el ponche segoviano. Dulce, muy dulce pero muy sabroso y suave, sin empalagar, a pesar de ser una bomba de azúcar.


PLAZA MAYOR Y CATEDRAL

La amplia y luminosa Plaza Mayor, rodeada de cafeterías , terrazas, soportales y edificios con galerías, es punto de reunión de locales y visitantes. Presidida por el ayuntamiento, actúa como punto centrífugo, ya que desde ella puedes partir hacia el Alcazar, hacia la Casa del Hidalgo y Plaza de los Caídos, hacia la Plaza de San Esteban y zona de conventos o bien, dirección  la antigua judería y Paseo del Salón. Aquí ya, tú decides hacía dónde te quieres dirigir.

La Plaza Mayor, punto neurálgico de la ciudad, con el Teatro Juan Bravo al fondo

Ahora, si hay un edificio que llama la atención, es sin duda la Catedral de la Señora de la Asunción y San Frutos. Su construcción se inicio en el S. XVI pero su consagración no fue hasta mediados del S. XVIII. De entre las diferentes capillas, la de San Andrés y la del Santísimo Sacramento, son las más espectaculares; y sobre todo, los dos órganos barrocos del S. XVIII. El exterior está lleno de detalles y francamente, es espectacular.

La Catedral de Segovia y toda su ornamentación exterior.

√ Si te gusta el arte, en el Museo Catedralicio podrás observar obras de Pedro Berruguete.


EL ALCAZAR DE SEGOVIA

Siguiendo por la Calle de Daoiz y tras pasar la Iglesia de San Andrés, llegas al Alcazar, auténtica joya de la ciudad segoviana. El entorno, las vistas, el edificio en sí, son puro arte para los sentidos.

Pasando los Jardines de la Reina Victoria Eugenia, muy cuidados, dejas la Casa de la Química, dónde Louis Proust elaboro su “Ley de las proporciones definidas” y te plantas frente al impresionante edificio del Alcazar, construido sobre los restos de una fortaleza romana. Desde el S. XI hasta el XIX, ha sufrido diferentes ampliaciones y reformas, sobre todo tras el incendio del S. XIX. Además de algunas salas que son visitables, llama la atención la Torre de Juan II, la torre almenada que lleva su nombre. Sirvió también como prisión de estado (S. XVIII).

Iglesia de San Andrés, camino del Alcazar

Entrada a los Jardines de Victoria Eugenia

Desde este mismo punto tienes unas vistas increíbles de la Muralla que servía de defensa, así como de varias edificaciones interesantes:

  • la Real Casa de la Moneda
  • el Monasterio de Santa María del Parral
  • el Convento de San Juan de la Cruz,…

El impresionante el Alcazar y su majestuosidad

Vistas extramuros desde el Alcazar

Nosotros desde aquí, partimos por la Calle del Socorro, para llegar hasta la Casa del Sol que ahora mismo, acoge el Museo de Segovia, ubicado en el antiguo matadero.

De esta manera, llegas hasta la Puerta de San Andrés, conocida también como el Arco del Socorro y desde su adarve, contemplar las vistas de la vieja Judería. Desde la Plaza del Socorro, vislumbras en el cerro el Cementerio Judío de la aljama hebrea de la ciudad. Es una colina que se conoce como “el pinarillo”, con cámaras funerarias excavadas en la roca.

Inscripciones dentro del Arco del Socorro que rememoran grandes obras literarias

Puerta de San Andrés – Arco del Socorro

Las vistas de “El Pinarillo”, el antiguo cementerio judío

Casas del barrio judío

Por la calle Judería Vieja, viajas en el tiempo y te acercas a la cultura judía. No te pierdas la Casa de Andrés Laguna y mucho menos, la Antigua Sinagoga Mayor, hoy el Convento del Corpus Christi que data del S. XIV y actuó como Sinagoga hasta inicio del S. XV.  Las monjas clarisas que lo habitan, elaboran dulces sefardíes con recetas originales. No dudéis en probarlos.

Después de semejante baño de historia y un magnífico paseo por la ciudad segoviana, no podíamos irnos sin probar uno de los platos estrella: el cochinillo. Así que con esto, damos por finalizada nuestra visita a Segovia que no me ha defraudado y a la que espero volver para disfrutarla aún mas.

Las vistas desde el Mirador del Museo de Segovia

Happy Blogging! Happy Travels!


Mas información: Turismo Segovia

CUADERNO DE VIAJE

Cómo llegar ⇒ desde Madrid, pasando por La Granja por la SG-20 y la CL-601. Pasando Navacerrada, en unos 45 minutos llegas a la ciudad de Segovia. Todo el centro de Segovia es de pago, zona azul y verde.

Dónde comer ⇒ además del Mesón Cándido, el más conocido, os sugiero el Asador El Bernardino, en la Calle Cervantes, 2. Muy buen cochinillo. Tel. 921 46 24 77

Dónde dormir ⇒ dependiendo del presupuesto que tengas, hay muchas opciones. El Convento Capuchinos (5*) y el Plaza Acueducto (4*), ambos de la cadena Eurostars funcionan muy bien.  Si buscas algo económico, el Avenida del Sotillo (2*); eso sí, tienes unos 15 minutos andando hasta el centro, ya que está en La Lastrilla.

 

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